GRUPO DE INVESTIGACIÓN PARANORMAL GUVAIP


   
 
  Reencarnacion


 “La reencarnación es la vuelta del principio espiritual a una nueva envoltura carnal. Para un ser humano, esta envoltura estará siempre supeditada a un cuerpo humano. Ahora bien, lo que sí va a ser posible es la facultad de reencarnar en el mismo planeta en el que ha vivido la última existencia, o bien, si lo prefiere, en un planeta diferente…”
Gerard Encausse (Médico y Ocultista)


 


Partiendo de la hipótesis de la existencia del alma en el ser humano, y
por lo tanto una existencia que trasciende al cuerpo físico, ¿qué le sucede a la misma cuando fallece el cuerpo en el que mora? ¿acaso le espera un paraíso o un infierno en el más allá? ¿o por el contrario debe volver a la vida material hasta alcanzar un estado cercano a la perfección espiritual?




Podríamos definir la reencarnación como el hecho de que un espíritu tras abandonar su cuerpo físico, una vez fallecido, vuelve a la vida material a través del cuerpo de un ser humano recién nacido, al objeto de evolucionar espiritualmente hasta lograr alcanzar culminar el proceso que le acerque a una perfección espiritual (entendiendo que el único ser espiritual perfecto es Dios). Sería culminar un proceso que nos acerque a Dios.
 



En países como la India creen en la metempsicosis, creencia reencarnacionista en la que piensan que el espíritu de una persona se
puede encarnar en animal o planta, cosa que a mi modesto entender es totalmente descabellada debido a que esto sería una involución (es decir un paso atrás), y no un proceso evolutivo que es lo que busca la reencarnación.
 

 

 
Intentaremos exponer datos que parecen favorecer la hipótesis de la reencarnación, para posteriormente ofrecer datos que podrían indicar que la reencarnación no se da.
Como introducción a este punto comentar que ya Platón  decía que la reencarnación era el único camino posible para la evolución espiritual, y asímismo, Sócrates decía que cuando venimos a la vida, el hombre bebe de las aguas del río leteo (aguas del reino de Hades que hacen que la persona no recuerde nada de lo ocurrido anteriormente). 



 
Hay que tener en cuenta que los primeros cristianos creían en la reencarnación, no siendo hasta el Concilio de Constantinopla en el año 553. Así en la biblia surgen varias referencias que podrían invitar a pensar en la posibilidad de la reencarnación del espíritu,como:




En el Éxodo en el capítulo 20, que habla de los Mandamientos, en el
Segundo Mandamiento dice “...No te postrarás ante ellas ni las adorarás, pues Yo soy El Eterno, tu Dios, un Dios celoso, Quien tiene presente el pecado de los padres sobre los hijos hasta la tercera generación y sobre la cuarta generación con los que me
odian...”Exo 20:5.
Lógicamente Dios no va a castigar a una persona por los pecados de sus padres, pero aquí podría referirse a que ante un hecho cometido muy grave, este hecho perseguirá a dicho espíritu en las sucesivas reencarnaciones .



 
Capítulo 16, versículo 13 de Mateo : “... Jesús preguntaba a sus discípulos: ‘¡Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’ Ellos dijeron: “Algunos dicen Juan el Bautista, otros Elías, todavía otros Jeremías o alguno de los profetas.”



 
Capítulo 9, versículo 1 de Mateo: “Entonces al ir pasando vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: ‘Rabí, ¿quién pecó, este hombre o sus padres, para que naciera ciego?’ Jesús contestó: ‘Ni este hombre pecó ni sus padres, sino que fue para que las obras de Dios se pusiesen de manifiesto en su caso.”
Aquí los que apoyan la teoría de la reencarnación dicen que lógicamente como iba a ser la causa de su ceguera de nacimiento este hombre, si no es que ha pecado anteriormente a esa existencia.


 
 
Capítulo 17, versículo 10  de Mateo: “Sin embargo, los discípulos le hicieron la pregunta: ‘¿Por qué pues, dicen los escribas que Elías tiene
que venir primero?’ En respuesta dijo: ‘Elías, en realidad viene y restaurará todas las cosas. Sin embargo, yo les digo que Elías ya ha venido y ellos no lo reconocieron, antes hicieron con él las cosas que quisieron’...Entonces percibieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista.”




Capítulo 11, versículo 13 de Mateo: “Porque todos, los profetas y la Ley, profetizaron hasta Juan; y si ustedes quieren aceptarlo: Él mismo es Elías que está destinado a venir.”


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Por otro lado hay numerosos niños que dicen recordar vidas pasadas, ya que por lo general, y según la casuística son los niños entre los dos y los siete años los más proclives a vivir este fenómeno, desapareciendo completamente “estos recuerdos” pasada esta edad. También es cierto que muchos niños callan su experiencia por miedo a ser censurados.



Así una de las más asombrosas historias que hay sobre reencarnación es la de Shanti Devi:


Shanti Devi (1926 - 1987) nacida en Delhi (India) comenzó  a la edad de cuatro años a recordar los detalles de una vida pasada. Le dijo a sus padres que su verdadera casa estaba en Mathura donde su marido vivió, aproximadamente a 145 kilómetros de su casa en Delhi. Tal era su creencia en lo relatado que se escapó de casa con seis años para ir a Mathura, sin éxito. Explicó en su colegio que ella había estado  casada y había muerto diez días después de alumbrar a un niño.



Usaba palabras del dialecto de Mathura, que no era el suyo. Más tarde
facilitó y divulgó el nombre de su marido  " Kedar Nath ". Siendo localizado por unos investigadores  un comerciante con dicho nombre en Mathura, el cual había perdido a su esposa, Lugdi Devi, nueve años antes, diez días después de haber dado a luz a un hijo. Kedar Nath viajó a Delhi, fingiendo ser su hermano, pero Devi Shanti le  reconoció.



Kedar Nath después de oír de primera mano el relato de la niña, se fue convencido de que en verdad esa niña era la reencarnación de su esposa fallecida, ya que era imposible que supiera detalles tan precisos de su vida.

 

 
Dada la dimensión que estaba adquiriendo el caso, se forma una comisión, en 1935, que viaja con Shanti Devi a Mathura, llegando el 15 de noviembre de 1935. Donde Shanti reconoce a varios miembros de familia, incluyendo al abuelo de Lugdi Devi. En el informe de la comisión se concluye que Shanti Devi era de verdad la reencarnación de Lugdi Devi.


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Otro caso de reencarnación es el de  Jenny Cockell sobre reencarnación.

Fuente estacioninsolita.blogspot.com


Jenny Cockell mujer nacida en 1953 en Inglaterra. Desde muy niña soñaba con una mujer llamada Mary, madre de ocho niños. “Los sueños eran tan reales que siempre supe que había vivido antes, ya que guardaba recuerdos de haber sido una joven irlandesa muerta 20 años
atrás. Aquel recuerdo me generaba una gran angustia por los hijos que ella abandonó”. Cuanto tenía cuatro años, Jenny le preguntó a su mamá por qué su profesor de catecismo nunca mencionaba las vidas pasadas cuando hablaba de la vida y la muerte y ante la actitud comprensiva de su madre, entendió que la reencarnación se consideraba sólo como una creencia. “Esto me hizo ver que yo era distinta, lo que me hacía cuestionarme. A los ocho años, las premoniciones reveladas en mis sueños renovaron mi confianza. Comencé a desarrollar el sentido de mi “normalidad”, compartiendo el secreto con poca gente. En ese entonces, la mayor parte del tiempo la vivía en el mundo de Mary”.


No obstante, en su adolescencia empezó a concentrarse en su vida actual; terminó sus estudios y se graduó de podóloga. Luego, se casó con Steve y se fueron a vivir a Northants, condado interior de Inglaterra, con los dos hijos habidos en su matrimonio, lo que hizo que sus incursiones en el pasado se hicieran menos frecuentes, aunque inesperadamente le surgían recuerdos de dibujos de la infancia, de iglesias y de mapas y sus sueños fueron cuidadosamente guardados en su agenda, pues intuía que algún día el tiempo y el dinero le permitirían seguir las huellas de esos recuerdos.“Mis días estaban llenos de escenas de la pequeña casa de Mary, de color marrón claro, protegida del camino por un muro de piedra, con terrenos pantanosos por detrás, un riachuelo y un huerto de hortalizas. Mary pasaba la mayor
parte del tiempo cocinando; las papas y la harina de avena constituían la dieta diaria ya que no alcanzaba el dinero para carne. Muy cerca había un pueblo más grande, una estación de ferrocarril, una carnicería y una iglesia. A cada lado había un mercado donde vendían cosas que ella nunca podía comprar”.Al poco tiempo surgieron en su mente nuevas imágenes, entre ellas, una de unos niños excitados que la llamaban desde fuera para mostrarle un conejo colgado de las patas que ellos habían atrapado; el cual estaba tan asustado que ella gritó: “¡Está vivo, está vivo!”. Otra mostraba los últimos momentos de Mary, quien se estaba muriendo, aterrada y sola en un hospital. Tenía apenas 35 años, pero las complicaciones del parto debilitaron su cuerpo y pese a que la elevada fiebre distorsionaba la realidad, se aferraba a su hogar y a sus hijos y un terrible miedo la dominaba:“¿Qué será de mis hijos cuando yo muera? ¿Qué será de mis hijos Dios mío?”, lo cual ocurrió, “liberándola” de una vida difícil. 



Ventiún años después nacía Jenny Cockell en una familia de clase media. Era una niña solitaria cuyos días estaban llenos de imágenes de otro tiempo y espacio y sus noches colmadas de un inquietante sueño al conocer la angustia de una mujer condenada a morir dejando a sus hijos abandonados. “Yo lloraba como ella; sentía su dolor como el mío y tenía miedo por el incierto futuro de los niños. Tal injusticia me causaba rabia, porque en los sueños la muerte llegaba inevitablemente”.Extrañamente, Jenny sabía que ese tiempo transcurría entre 1898 y los años treinta ¡los mismos en que vivió Mary! y también sabía que todo había sucedido en Irlanda.“Un día, de niña, sentí la seguridad que si pudiera mirar un mapa de Irlanda sabría con certeza donde estaría situado el pueblo y podría compararlo con los mapas que había estado dibujando.Cuando tuve un mapa hice varios intentos y cada vez volvía al mismo sitio, a un lugar llamado Malahide, situado al norte de Dublín.



En los sueños veía a los niños. El mayor, de 13 años, seguro de sí mismo; una niña vivaz; cuatro niños más pequeños; una niña rubia de 5 años y un recién nacido. En cuanto a Mary, los recuerdos eran tan claros que la veía con su cabello largo recogido en un moño y en una ocasión, esperando en un embarcadero, arropada con un manto, mirando hacia el mar. Iba allí a menudo, pero nunca pude recordar por qué o a quién esperaba.Cuando nacieron mis hijos actuales me convencí que tenía que encontrar a mi familia perdida.Recurrí a la hipnosis regresiva y tras varias sesiones inicié un incansable periplo por Inglaterra e Irlanda, intentando armar las piezas del misterioso rompecabezas”.Al encontrar un mapa detallado de Malahide, Jenny vio por vez primera la evidencia física que verificaba sus dibujos. La carretera a Dublín, la estación de ferrocarril y otros lugares destacados correspondían exactamente.




Entonces se comunicó con expertos en reencarnación, pidiéndoles ayuda para poder descifrar el enigma. Con ellos aceleró la búsqueda. En 1988, un hipno-terapeuta le inició en una investigación profesional sobre vidas pasadas. De este modo, la hipnosis abría una caja de Pandora. En una ocasión se vio por encima de su cuerpo mirando su cascarón vacío tendido en la cama y su marido inclinado en desesperación. “Las intensas sesiones de hipnosis para recordar me dejaban agotada y confundida entre la auto-conservación y las angustias del pasado”.En junio de 1989 Jenny pudo visitar Malahide. Cuando llegó ya “conocía” los alrededores. Se dirigió a la iglesia y vio el edificio que había dibujado cuando era niña. La carnicería aún estaba allí. Luego de andar por varios sitios, observó que la pequeña casa había sido destruida, permaneciendo sólo restos de ella, como los cimientos de un muro de piedra cubiertos de setos, hierba y flores
silvestres. Conocido el extraño caso, la búsqueda se aceleró y varios medios de comunicación participaron, al punto que la BBC se interesó en la historia y la dio a conocer públicamente. De esta forma, un granjero que vivía cerca de la casa recordaba la familia y proporcionó el apellido que Jenny nunca pudo recordar: Sutton. Él contó que luego de la muerte de Mary, los niños fueron llevados a orfanatos, mientras que un sacerdote de Dublín encontró las partidas de bautismo de seis de los niños: Jeffrey (1923), Philomena (1925), Christopher (1926), Francis (1928), Bridget (1929) y Elizabeth (1932). No se hallaron las de los dos hijos mayores, Sonny y Mary. En marzo de 1990 un contacto en Dublín encontró el certificado de defunción de Mary Sutton: “Fallecida en el Hospital Rotunda de Dublín el 24 de octubre de 1932, a causa de gangrena, pulmonía y toxemia”.Al fin Jenny tenía la certificación oficial que necesitaba. Posteriores anuncios en la prensa dieron con la pista del tercer hijo, Jeffrey, en Irlanda, quien le dio las direcciones de sus hermanos Sonny, Francis y Christopher. “Después de contactarlos por fin fuí capaz de aceptar emocionalmente que habían crecido.




Sabía que ellos tendrían ahora entre 50 y 60 años de edad, pero necesité el contacto real para liberarme de esa parte de mi memoria que me hacía creer que aún eran niños.Sin embargo, mis sentimientos continuaron siendo fuertemente maternales, pero pude comprender que ahora eran autosuficientes y me sentí extrañamente libre”. Al conversar con Sonny, el hijo mayor que vivía en Inglaterra, Jenny le describió la casa en Malahide, lo cual fue confirmado por Sonny. Él le ratificó que ciertamente eran ocho hijos. Al escucharla, Sonny respondía con entusiasmo. Cuando Jenny se refirió al conejo atrapado, sorprendido le preguntó: “¿Cómo sabías eso?”. Luego Jenny se refirió a Mary esperando sola en el embarcadero. “Te diré porque recuerdas ese embarcadero”, dijo Sonny. “De niño solía hacer de cadi en la isla para los jugadores de golf y al anochecer, mi madre me esperaba en el embarcadero para regresar juntos a casa. El manto que llevaba la protegía del intenso frío”.




Entonces, Sonny habló de su padre y Jenny entendió porqué lo había borrado de sus sueños. John Sutton tenía un buen empleo pero gastaba su dinero en el bar. Maltrataba a Mary y, le pegaba a los niños con una correa. La reservada prudencia de Mary y su eterna falta de dinero empezaron a cobrar sentido. La preocupación que tenía por el futuro de sus hijos se debía al mal proceder de su esposo y su duda sobre él para cuidar de ellos.El ansiado encuentro con sus “niños” había proporcionado a Jenny las respuestas a la pregunta que ella había estado haciéndose durante 35 años, “¿Qué será de los niños cuando yo muera?”: La más pequeña se quedó con un tío paterno. El resto, a excepción de Sonny, fue llevado por las autoridades locales, ya que se estimó que el padre no estaba en condiciones de cuidar de ellos.Los chicos fueron internados en un orfanato de Hermanos Cristianos, las niñas en una escuela de monjas en Dublín. Sonny permaneció en casa con su padre y vivió una desdichada existencia durante cuatro años, trabajando largas horas fuera de casa y soportando palizas. A los 17 años se unió al ejército y Mary, la hija mayor, volvió a casa. Luego se casó y murió a los 24 años al dar a luz. Jenny llegó a conocer a cinco de los hijos.Algunos, ya muy mayores, la reconocieron como su madre reencarnada, mientras que otros creyeron que ella la utilizaba para comunicarse con ellos.

Jenny luchó por buscar a los hijos que había dejado huérfanos y no descansó hasta conseguirlos. Ahora la familia está en paz. ¡El amor es una energía tremendamente poderosa! Nunca perdemos a nuestros seres queridos ni dejamos de volver a ellos. Este extraño caso real se encuentra relatado en el libro Los hijos del ayer, publicado en Inglaterra y en la película Yesterday's Children, protagonizada por Jane Seymour.


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 También hay que tener en cuenta que se han hecho múltiples experimentos bajo hipnosis sobre la reencarnación, dando resultados
 
más que interesantes, ya que los sujetos objeto de experimentación no solo recuerdan sus vidas pasadas, sino que hay personas ciegas de nacimiento que han sido capaces de visionar colores, otros han hablado lenguas extrañas o antiguas (xenoglosia), o han descrito lugares donde nunca habían estado, y ni siquiera habían oído hablar de ellos.

 

 
Así los reencarnacionistas piensan que el famoso Dejavú,  sería una prueba de la reencarnación, ya que hay personas que después de haber vivido el fenómeno habrían comenzado a recordar supuestas vidas pasadas. Más adelante veremos la explicación que dan algunos científicos a este fenómeno.


Programa Misterios de la Antigüedad / Recordando Vidas Pasadas









Datos que pudieran contradecir la teoría reencarnacionista.

Si bien en los argumentos a favor hacíamos por encima mención al fenómeno denominado Dejavú, es justo decir que numerosos científicos y neurocirujanos le han dado una explicación a este fenómeno en el que a un sujeto le parece haber vivido antes una situación de su vida cotidiana.



Cuando una imagen entra por la retina, el nervio óptico lleva los impulsos al cerebro, donde se decodifica la señal y se le da una i
nterpretación, quedando posteriormente guardada en nuestra memoria, al objeto de recordarla o establecer algún tipo de comparación con imágenes parecidas. Pues según ésto, lo que dicen los científicos es que en ocasiones, sin que se sepa muy bien la causa, este circuito sufre alteraciones, registrando dicha imagen en la memoria antes de analizarla. Lo mismo puede ocurrir con olores, conversaciones, y con cualquier estímulo proviniente de cualquiera de los sentidos.




Otros investigadores encontrarían explicación al fenómeno de la reencarnación partiendo de lo que llamamos inconsciente colectivo, por el que se acumulan las experiencias humanas, siendo transmitidas  de generación en generación. (Carl  Gustav Jung).


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Hacíamos mención a diferentes pasajes de la Biblia en donde se hacía mención a la posible reencarnación de Elías en la persona de Juan Bautista, pero hay que tener en cuenta que, según la Biblia, Elías no murió y así en (2Re 2,1-18) "El hombre de Dios - Elías - desaparece
misteriosamente de la vista de los que le rodean, arrebatado por el torbellino del carro de Israel y su auriga, dejando a Eliseo su espíritu profético para que continuara la obra de Dios". Aunque ésto a mi entender no dice absolutamente nada devido a que todo indica que estos versos podrían ser una metáfora.




También en (Mt 3,4; 2Re 1,8) "Juan Bautista realiza la figura de Elías en lo que se refiere a la penitencia practicada en el desierto", pudiendo observar que en estos versos no cabe tampoco la interpretación de la reencarnación. Y en (Hebreos 9,27) "Los hombres mueren una sola vez y después viene para ellos el jucicio".



Y como última referencia a la Bíblia en (Lucas 23, 43) "Hoy mismo
estará conmigo en el paraiso", promesa hecha por Jesús en la cruz al ladrón que crucificaron a su lado. Los que niegan la teoría de la reencarnación aluden a cuántas encarnaciones tendría que sufrir el ladrón para purificarse, ¿cómo es posible que marchándose de este mundo con "faltas" no tuviera que volver a él?





 
Continuará...



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Hipnosis y regresión a vidas pasadas

En caso de que exista la reencarnación, ¿A través de la hipnosis se pueden recordar vidas pasadas? ¿Podemos recordar quienes hemos sido en otras vidas? Si la reencarnación no existe, ¿A qué se deben estas experiencias sobre vidas pasadas a través de la hipnosis?

 
Vamos a dejar de lado el tema histórico sobre la hipnosis, por considerar que no es espacio adecuado para ello, existiendo otras secciones más acordes para exponer el tema desde la perspectiva histórica.

 
Una vez dicho esto, ¿Qué es la hipnosis? Antes de hablar de la
hipnosis como experiencia de regresión a vidas pasadas, conviene dar unas pinceladas sobre qué es esto de la hipnosis.
Se trataría de una herramienta que,  en manos de un buen profesional,  puede servir  para aliviar todo tipo de dolores (se han sacado muelas a personas que se encontraban en estado hipnótico sin dolor), rememoración de vivencias del pasado (traumas, fobias, depresión, estrés, timidez…), posibilidad de acceder al inconsciente de la persona, situar a la persona en un estado de amplificación de funciones creativas, mejorar las condiciones físicas y mentales, controlar adicciones como el tabaquismo, y  también nos permitiría investigar el campo de la percepción extrasensorial.  Herramienta que puede servir a los profesionales de la salud para ayudar en la terapia, sin que sea una terapia en sí misma, sugiriendo, nunca forzando (la persona únicamente hace lo que quiere hacer), a la persona cambios en las sensaciones, pensamientos, sentimientos, conductas...

 
En la hipnosis el sujeto no está dormido, sino que se encuentra en un estado alterado de consciencia, en el que está más despierto de lo normal, en el sentido de que todas sus percepciones se ven amplificadas. Todas las personas son susceptibles de ser hipnotizadas, con más o menos facilidad, y también pueden ser hipnotizadores aplicando ciertas técnicas (no se trata de personas con poderes, ni con unas cualidades especiales), aunque es peligroso que no sea realizado por profesionales. La persona que se encuentra bajo estado hipnótico es dueña de todos sus actos, no hará nunca nada en contra de su voluntad (por lo que nadie puede matar, robar, herir… si no quiere hacerlo).  La hipnosis no tiene nada que ver con la magia, el esoterismo, ni ninguna manifestación de percepción extrasensorial, aunque todavía a día de hoy exista gente que quiera aprovecharse de ello, vendiéndonoslo como tal.

 
Una persona en estado hipnótico puede encontrase en cuatro estados distintos:
Estado hipnoidal, en donde todos los sentidos se encuentran activos, aunque el sujeto aparenta somnolencia y pestañea hasta cerrar los ojos.
 
Estado letárgico, en el que comienza a aparecer la catalepsia ocular, el cuerpo se halla relajado, la respiración es más lenta y profunda, comienza a dejarse influir frente a sugestiones sencillas.
 
Estado cataléptico, en el que pueden aparecer ilusiones táctiles, gustativas, olfativas, encontrándose la persona en un estado de relajación más profunda, en el que disminuye la respiración y los latidos del corazón. En este estado se da la catalepsia en los grandes grupos musculares. Pude darse una amnesia post-hipnótica, en la que el sujeto no recuerde parte de la sesión hipnótica, si bien sometido a una regresión volvería a recordarlo todo.
 
Estado sonambúlico, o estado Z3 o profundo según la clasificación de  Eric Barone, en el que la amnesia post-hipnótica sería más importante. La persona es más susceptible a sugestiones más importantes, puede recordar cosas que había olvidado (hiperemnesia), se pueden provocar todo tipo de alucinaciones (la persona no solo recuerda, si no que revive las experiencias), se da una aparente regresión en el tiempo, se
da también la posibilidad de anestesiar completamente a la persona. La persona puede estar con los ojos abiertos, su respiración y pulso es muy lento, encontrándose en un profundo estado de inconsciencia. En este estado, el sujeto pierde la conciencia; ha roto toda relación con el mundo exterior; no escucha nada y se comporta como si estuviera anestesiado. Este estado se conoce como estado de fuga.
 
 
Los fenómenos que se pueden dar durante la hipnosis son:
Raport, que es indispensable para que se pueda dar la hipnosis, y que no sería más que la relación entre el hipnotizador y el hipnotizado, en el que las sugestiones del hipnólogo son aceptadas de una manera más fácil por parte de la persona a hipnotizar.
 
La catalepsia, que es la contractura o tonicidad involuntaria de la musculatura.
 
Capacidad cerebral para desarrollar imágenes sensoriales, ya sean olfativas, gustativas, táctiles…, y también para que el sistema muscular responda ante ciertos estímulos.
 
Se puede dar también una especie de sugestión post-hipnótica, en la que el sujeto parece encontrarse condicionado durante unos minutos, incluso días, a ciertos estímulos inducidos por el hinólogo antes de salir del trance.
 
También es capaz un sujeto en estado hipnótico de disociarse completamente, o hacerlo con una parte de su cuerpo, por lo que esa parte del cuerpo quedaría anestesiada.
 
Mediante la sugestión se puede hacer que una persona abandone una identidad y asuma otra.
 
Se puede realizar una regresión al útero materno, incluso a supuestas vidas pasadas.
 
La hipnosis en sí, no es un estado "paranormal". Sin embargo en estado hipnótico es relativamente fácil producir fenómenos que son objeto de estudio de la parapsicología científica, que se encuadran dentro del estudio de la Percepción Extra Sensorial (P.E.S.). Así en hipnosis es relativamente fácil producir telepatía, es decir, un hipnotizado puede de manera relativamente sencilla captar lo que está pensando una persona concreta, independientemente de que se encuentre cerca o a miles de km. También es fácil que el hipnotizado establezca el estado de salud o enfermedad de su propio organismo o el de otra persona. Y muy curiosos son los casos de memoria extra-cerebral en los que el hipnotizado puede recordar supuestas vidas pasadas e incluso hablar en idiomas que se supone no conoce; a este fenómeno se le denomina xenoglosia. A lo largo
de la historia se han conocido casos de sujetos que estado hipnótico han tenido una inusual habilidad para predecir el futuro o reconocer hechos de un pasado remoto y desconocido: precognición o retrocognición respectivamente. ¿Por qué sucede esto? Probablemente porque en estado de hipnosis nuestra mente actúa bajo unos parámetros diferentes de los que comúnmente entendemos como espacio - tiempo.

Uno de los fenómenos que más me da que pensar, y que se puede dar bajo un estado hipnótico, es el de la escritura automática, por el que el sujeto escribe bajo un estado disociativo (mientras hace otras cosas), plasmando cosas que tenía guardadas en su inconsciente. Ante lo expuesto no me queda otra que lanzar esta pregunta al aire ¿Podrían entrar en una especie de estado hipnótico todas las personas que realizan escritura automática asociándola normalmente a supuestos espíritus? Difícil respuesta desde luego, pero hay queda para la reflexión.
 
También se da una amnesia post-hipnótica (en algunos casos), como ya hemos visto, una distorsión del tiempo, alucinaciones, y el fenómeno de hiperemnesia, que como vimos no es más que la facultad de recordar cosas olvidadas y almacenadas en nuestro inconsciente.


 
Hipnosis en directo en un programa de TeleMadrid



Una vez realizada esta  introducción en la materia, vamos a hablar de la hipnosis y la reencarnación.

Primero hay que tener en cuenta que cualquier persona, crea en la reencarnación o no, puede someterse a una regresión a vidas pasadas, peo también es verdad que cualquier situación que venga a través de un estado alterado de consciencia, como es el caso de la hipnosis, no es demostrativo. Ya que el propio
inconsciente tiende a rellenar los campos dejados por la memoria con fabulaciones, por lo que con esta técnica no se puede probar la reencarnación, aunque nos puede servir de base para investigar en este campo.

Cuando se investigan conductas de la persona bajo terapia, se suelen dar patologías relacionadas con la “vida anterior”, relacionado inseguridades, con un posible abandono en una vida anterior, o problemas sexuales con abusos en una “vida anterior”. (que no quiere decir que todas las personas que tienen problemas les hubiera pasado algo en otra vida, no malinterpretemos).

En la hipnosis se pueden dar dos tipos de regresión, una que sería la biográfica, que de modo breve diremos que es la relacionada con esta vida, traumas de la niñez, cosas que han quedado en el inconsciente…, y la regresión a supuestas vidas pasadas, que es la que abordamos en este tema.

Las terapias de regresión están basadas en una ley de causa-efecto (Ley del Karma), por lo que nosotros sufrimos los efectos de unas causas originadas en supuestas vidas
anteriores. Por lo que a través de la hipnosis si llegamos al conocimiento, a ese origen, a la causa que provoca los efectos que queremos anular, según esta misma ley, se borraría el Karma y  esos efectos desaparecerían.

Por supuesto que el hipnólogo tiene que ser lo más aséptico posible, no teniendo en cuenta ni sus creencias ni las de su paciente, siendo lo único importante tratar su problema.


Existen varias hipótesis sobre el fenómeno de regresión a vidas pasadas a través de la hipnosis, entre las que se encuentran:

La teoría positivista, por la que se explicaría dicho fenómeno como producto de nuestra imaginación, ya que al nacer el ser humano vendría con la mente en blanco. Para los seguidores de esta teoría solamente existiría una vida única, la actual. (Teoría compartida por Freud, que decía que eran proyecciones de la imaginación infantil).

Teoría del inconsciente colectivo, por la que se explicaría dicho fenómeno como el acceso por parte de la persona que se encuentra en estado hipnótico al conocimiento histórico acumulado desde el primer hombre que pobló la tierra hasta nuestros días, y transmitido mediante la reproducción.  (Inconsciente colectivo de Jung).

Teoría de las personalidades múltiples, por la que se explicaría el fenómeno como yuxtaposiciones de distintas personalidades de un mismo yo. (Jung).

Teoría reencarnacionista, por la que una persona a través de la hipnosis conseguiría recordar sus experiencias en una supuesta vida anterior.
 
 
Es peligroso aventurarse a defender con vehemencia cualquiera de estas teorías. Sobre todo teniendo en cuenta que
en muchas ocasiones nos hemos hallado ante la paradoja de que varias personas han afirmado haber sido el mismo personaje histórico.

Lo que sí que se puede hacer es comprobar, verificar los datos facilitados por la persona que supuestamente ha recordado experiencias de vidas pasadas. Investigaciones como la del profesor canadiense Ian Stervenson, fallecido ya, que durante más de cuarenta años de trabajo, investigó miles de casos de supuestas reencarnaciones, algunos mediante hipnosis, otros simplemente con el recuerdo de niños pequeños. (Que son los que pueden recordar al parecer estos hechos). Si bien los críticos dicen que el ambiente en el que investigó era proclive a creer en la reencarnación.

El caso es que la hipnosis sigue siendo un misterio para el hombre, como lo es el cerebro, por lo que no se pueden explicar a día de hoy, la multitud de fenómenos que se dan.


Entrevista al hipnólogo Michael Newton









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